Y tú, ¿Sabes respirar?

EL DIAFRAGMA, ESE GRAN DESCONOCIDO

Desde que nacemos, nuestros pulmones se encargan de darnos vida a cada segundo intercambiando el oxígeno que nos alimenta por el dióxido de carbono que eliminamos. Unos pulmones capaces de realizar dicha función, en parte, gracias a la ayuda de los músculos conocidos como respiratorios, que favorecen el ensanchamiento de las paredes que limitan los pulmones, contribuyendo a una mejora de la capacidad pulmonar.

Uno de estos músculos, por no decir el principal de todos ellos, es el diafragma. Músculo respiratorio de poco grosor situado debajo de las costillas inferiores que separa la cavidad torácica de la abdominal. Dividido en dos cúpulas, siendo la parte convexa para la cavidad torácica y la parte cóncava para la cavidad abdominal. Con una zona media formada por tejido aponeurótico o tendinoso. Encontramos además una serie de aberturas en este músculo que permiten el paso de paquete vasculo-nervioso de arteria aorta y vena ácigos y hemiácigos por el hiato aórtico, la vena cava inferior a través del orificio de la vena cava, así como el paso del esófago y troncos vagales a través del hiato esofágico. Se encuentra inervado por los nervios frénicos, con origen cervical C3-4-5. Esto es debido a la necesidad del cuerpo de sobrevivir en todo momento. Dado que es un músculo respiratorio, si seccionásemos la médula espinal a partir de C7, todo lo que estuviese por debajo del cuello, desde los hombros, quedaría paralizado, por lo tanto los músculos inspiratorios y espiratorios que abren y cierran la caja torácica facilitando la respiración, perderían su función, impidiendo la respiración. Sin embargo, el músculo diafragma seguiría manteniendo su funcionabilidad, al estar su inervación por encima del corte, lo cual permitiría la expansión y contracción pulmonar, favoreciendo el intercambio gaseoso y por tanto, la vida.

La función primaria de este importante músculo es la de facilitar la respiración al individuo, realizando un descenso hacia abdominal cuando se contrae, unido a la inspiración pulmonar que junto al ensanchamiento de la cavidad torácica con ayuda de los músculos inspiradores, favorece la expansión pulmonar. Es decir, el diafragma se contrae, desciende quedando en posición semi-horizontal, empuja abdomen hacia fuera y los pulmones pueden llenarse por completo. Cuando se relaja, vuelve a su posición inicial de cúpula, favoreciendo la espiración al contraerse los pulmones. Así pues, siendo un músculo, podemos tener contracciones espasmódicas involuntarias del mismo, dando como resultado el siempre incómodo hipo. Aunque si bien, es el músculo más adecuado a trabajar para aquellos que se dedican al canto o tocan algún instrumento de viento.

Pero el diafragma, no sólo interviene en la respiración. Es una pieza clave y muy importante dentro de la musculatura que conforma el concepto CORE. Una serie de músculos muy a tener en cuenta a la hora de realizar cualquier tipo de ejercicio físico, y en especial para el ya famoso Pilates. Posturas básicas como “la plancha” (Plank), “plancha de lado” (Side Plank) o “el puente”, requieren de un correcto uso diafragmático a parte de una buena condición física abdominal. Y es que, además de la respiración, contribuye a mantener el equilibrio en estática, colaborando junto al recto abdominal, oblicuos, transverso del abdomen, glúteos y multífidos. Incluso cuando realizamos ejercicios en movimiento, como la carrera continua, el diafragma toma parte en ello facilitando el intercambio gaseoso a través de los pulmones, lo que nos permite tener una mayor resistencia frente al ejercicio, así como favorecer el movimiento intestinal que facilita la digestión de alimentos.

Aunque no todo son beneficios. Un desuso o un mal uso del diafragma nos puede llevar a tener problemas en el organismo. Al colaborar con los pulmones, una incorrecta función puede derivar en una insuficiencia respiratoria, aunque leve, pero que pueda afectar a nuestro cuerpo. Así mismo, su proximidad a vísceras como hígado, estómago y riñones, puede también alterar la función de estos órganos. También, dado la presencia de sus orificios antes mencionados, por donde pasan estructuras importantes, la disminución del diámetro de alguna de estas aberturas, puede desencadenar una mala vascularización (vena cava – arteria aorta) o la también famosa hernia de hiato, que dificulta el funcionamiento de la tráquea pasando el bolo alimenticio hacia el estómago.

Para realizar un uso correcto de este músculo, sólo tenemos que concentrarnos en nuestra respiración, llevando al compás la inspiración con la contracción diafragmática en un sencillo gesto. Como se ha explicado anteriormente, cuando inspiramos, el diafragma se contrae descendiendo y empujando los órganos abdominales, que a su vez empujan la musculatura abdominal y al espirar, se relaja retornando a su posición natural. Más sencillo: Cuando inspiramos, la pancha va hacia delante y cuando espiramos, la pancha se encoje. Un gesto tan sencillo como el caminar, pero que como su comparación, debemos aprender a realizarlo, aunque con menos tiempo de práctica, pues si bien tardamos algún tiempo en aprender a caminar, respirar utilizando el diafragma se puede conseguir en una sola tarde. Así que, ¿A qué esperas para aprender a respirar?

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