Mueve tus esguinces

Como fisioterapeuta, estoy familiarizado día a día con todo tipo de patologías. Y dada la especialidad deportiva, la gran mayoría de las patologías que trato son los famosos esguinces. No importa la articulación, si bien de miembros inferiores o de miembros superiores. El caso que se trata de una disfunción muy fácil de tratar, que está en nuestras manos y que con la ayuda de un fisioterapeuta nos podemos olvidar por completo de ella.

Si miramos dentro de una articulación, encontramos ligamentos que permiten la fijación ósea así como parte de la movilidad articular, y tendones, los cuales son las partes finales de un músculo que va a insertarse a un punto óseo permitiendo el movimiento. Estos ligamentos y tendones tienen una capacidad elástica que permite que podamos mover una articulación cualquiera de nuestro cuerpo dentro de un rango de movimiento acorde a su elasticidad, y los mismos podrán volver a su posición natural sin impedimento al no sobrepasar los límites de dicha capacidad. Es entonces cuando debemos entender que un esguince es la elongación con o sin rotura total o parcial de un ligamento que ha superado el límite de su capacidad de elasticidad y no es capaz de retornar a su posición original de por sí solo.

Podemos clasificar los esguinces en 3 estadios según el grado de afectación sobre la articulación dañada.

Esguince tipo I: leve-moderado.

Se trata de una distensión simple, provocado en el mayor número de ocasiones por una torcedura sin más. La mayoría de veces no existe hematoma aunque sí un edema superficial, aunque en algunos casos pueden aparecer hematoma, dependiendo de la magnitud de la elongación. La inflamación del ligamento dañado, junto a la elongación, pueden ir desde una zona mínima a una superficie de mayor tamaño, lo que le dará su grado de leve o moderado. Realizando exploración palpatoria es difícil saber en qué grado nos encontramos de elongación, pero en caso de disponer de ecógrafo podremos saberlo al instante. En estos casos nunca existirá ningún tipo de rotura por mínima que sea de la estructura dañada. Proceso de recuperación comprendido entre 1 y 2 semanas.

Esguince tipo II: moderado-grave.

En este caso existe algún tipo de rotura de ligamento, siempre de manera parcial, nunca total. Existirá entonces hematoma superficial y edema focal sobre la zona de lesión. Periodo de recuperación de 5 a 6 semanas.

Esguince tipo III: grave.

Presencia de rotura completa de ligamento o ligamentos afectados, siendo necesaria la intervención quirúrgica que permita la unión de las partes rotas, o como en el caso del ligamento cruzado anterior (LCA), la reconstrucción de los mismos a partir de tendón.

Cualquier tipo de esguince requerirá de un reposo absoluto de mínimo 24-48 horas con vendaje funcional que fije la articulación y en caso de hematoma, un complemento con vendaje neuromuscular colocado en forma de “pulpo” que favorezca el retorno sanguíneo. Así pues, se procederá a la colocación de hielo superficial durante 5-7 minutos cada 3-4 horas en este periodo de reposo.

En todos estos casos de esguince, habrá que realizar una serie de bombeos musculares que favorezcan la movilización sanguínea de la zona y así nos podamos beneficiar de una rápida recuperación. Si el esguince se ha producido en una articulación de miembro superior, basta con realizar una actividad sencilla como el caminar e incluso podemos realizar series de unos 20-30 minutos de bicicleta estática. En situaciones de esguince en una articulación de miembro inferior, si es de grado leve, la persona podrá seguir caminando sin problemas aunque con un vendaje funcional y no más de 20 minutos de pie. Para los grados moderados o graves, el sistema de bombeo deberá hacerse a través de masajes de estimulación muscular, drenaje linfático manual y masaje de vaciado, llevando la sangre hacia las zonas de mayor pulso vascular como axilas o ingles.

La recuperación óptima para los esguinces reside en una MOVILIZACIÓN PRECOZ y una buena readaptación a la actividad previa a la lesión, fijando una serie de ejercicios adecuados para cada articulación. Una progresión en la aplicación de estos ejercicios nos marcará en qué estadio de recuperación nos encontramos, pudiendo avanzar en un sentido u otro según nos indique el paciente. Las pautas de los ejercicios serán esenciales en estos casos para llegar a obtener una buena fuerza articular que nos impida tener recaídas y quitarnos esa sensación de inestabilidad constante a la que nos someten los esguinces.

El fortalecimiento articular es la mejor vía para la recuperación del esguince así como para su prevención, el cual obtendremos gracias a las indicaciones de nuestro fisioterapeuta.

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