Combate el dolor poniéndote en manos de tu fisioterapeuta

Entrevista que nos realizó en portal especializado en Centros de Fisioterapia para su página web.

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Miguel Delgado, nacido en Valencia hace 30 años, es fisioterapeuta por vocación. De carácter tranquilo, le gusta hacer bien su trabajo y con muchas ganas. Su empresa es una clínica de fisioterapia con una historia de más de 7 años en los que inició una aventura totalmente en solitario como profesional, con tan sólo la ayuda de su mujer a los mandos de la organización y el apoyo de la familia. En los últimos años, gracias al esfuerzo, el trabajo y la confianza de los pacientes, la clínica ha cambiado a mejor. Actualmente pueden contar con el servicio de dos profesionales más y también con herramientas avanzadas en el diagnóstico en fisioterapia como ecografía, electrolisis, acupunción… Trabajan en varios campos. El cuerpo humano lo ven como un todo, y así es como entienden la fisioterapia. Trabajan tanto con deportistas como con quien no practica deporte. Cualquier dolor o molestia músculo-esquelética es un punto de trabajo para ellos. Uno de los motivos personales principales de Miguel para escoger este trabajo fueron las continuas lesiones que sufría cuando practicaba deporte en la adolescencia, lo que le hacía ir al fisio de cuando en cuando. Sumado a que siempre ha querido dedicar su profesión al campo de la sanidad, optó por la fisioterapia como vehículo de ayuda para las personas que lo necesitan.

Combate el dolor poniéndote en manos de tu fisioterapeuta - Miguel Delgado, fisioterapeuta en Paterna, Valencia.

Miguel Delgado nos habla de su clínica y trayectoria

¿Qué consejo me darías al acudir a un centro de fisioterapia?

Siéntete como en casa y deposita toda la confianza en el profesional que te va a atender, estamos ahí para ayudarte. Cuenta todos los detalles que puedas y los motivos del dolor que te han llevado o derivado a acudir al fisioterapeuta. Y, muy importante, relájate y deja que todo fluya.

¿Cómo se realiza una fisioterapia en vuestro centro? ¿Cómo esta integrado el equipo de profesionales?

Comenzamos siempre preguntando al paciente por el motivo que le ha traído a nosotros, en cuanto a dolor se refiere. Una vez dada la explicación del paciente, pasamos a realizar una exploración manual sobre el paciente y su zona de dolor, posteriormente buscamos posibles puntos de dolor reflejo que puedan tener relación con el dolor del paciente. A continuación, iniciamos la sesión y trabajamos sobre todos aquellos puntos que hayamos encontrado. Por supuesto, utilizamos cualquier tipo de material necesario dentro de la misma sesión. Y cada profesional está con su paciente en cada momento de forma individualizada, salvo por imposibilidad de horarios por parte del paciente que se tuviera que cambiar de profesional, pero son casos aislados.

¿Cuál es el coste medio de una sesión de fisioterapia? ¿De qué depende este costo y qué se incluye en el mismo?

El coste por sesión está en 40 euros la primera visita y 35 euros el resto de visitas . En estos costes se incluyen cualquier tipo de material utilizado por parte de los profesionales. Además, no realizamos distinciones según las patologías que atendamos ni por el uso de material en el coste.

¿Qué problemas de salud y patologías pueden mejorarse con los tratamientos que realizáis en vuestro centro de fisioterapia especializado?

En nuestra clínica de fisioterapia tratamos todo tipo de patologías: dolor articular (hombro, codo, muñeca, cadera, rodilla, tobillo), esguinces, roturas fibrilares, dolores musculares, dolor cervical, dorsal, lumbar, cefaleas, migrañas, vértigo, hormigueo en manos y/o pies… Si te duele, no dudes en consultar y te intentaremos ayudar en todo lo que esté en nuestras manos (nunca mejor dicho).

Mueve tus esguinces

Como fisioterapeuta, estoy familiarizado día a día con todo tipo de patologías. Y dada la especialidad deportiva, la gran mayoría de las patologías que trato son los famosos esguinces. No importa la articulación, si bien de miembros inferiores o de miembros superiores. El caso que se trata de una disfunción muy fácil de tratar, que está en nuestras manos y que con la ayuda de un fisioterapeuta nos podemos olvidar por completo de ella.

Si miramos dentro de una articulación, encontramos ligamentos que permiten la fijación ósea así como parte de la movilidad articular, y tendones, los cuales son las partes finales de un músculo que va a insertarse a un punto óseo permitiendo el movimiento. Estos ligamentos y tendones tienen una capacidad elástica que permite que podamos mover una articulación cualquiera de nuestro cuerpo dentro de un rango de movimiento acorde a su elasticidad, y los mismos podrán volver a su posición natural sin impedimento al no sobrepasar los límites de dicha capacidad. Es entonces cuando debemos entender que un esguince es la elongación con o sin rotura total o parcial de un ligamento que ha superado el límite de su capacidad de elasticidad y no es capaz de retornar a su posición original de por sí solo.

Podemos clasificar los esguinces en 3 estadios según el grado de afectación sobre la articulación dañada.

Esguince tipo I: leve-moderado.

Se trata de una distensión simple, provocado en el mayor número de ocasiones por una torcedura sin más. La mayoría de veces no existe hematoma aunque sí un edema superficial, aunque en algunos casos pueden aparecer hematoma, dependiendo de la magnitud de la elongación. La inflamación del ligamento dañado, junto a la elongación, pueden ir desde una zona mínima a una superficie de mayor tamaño, lo que le dará su grado de leve o moderado. Realizando exploración palpatoria es difícil saber en qué grado nos encontramos de elongación, pero en caso de disponer de ecógrafo podremos saberlo al instante. En estos casos nunca existirá ningún tipo de rotura por mínima que sea de la estructura dañada. Proceso de recuperación comprendido entre 1 y 2 semanas.

Esguince tipo II: moderado-grave.

En este caso existe algún tipo de rotura de ligamento, siempre de manera parcial, nunca total. Existirá entonces hematoma superficial y edema focal sobre la zona de lesión. Periodo de recuperación de 5 a 6 semanas.

Esguince tipo III: grave.

Presencia de rotura completa de ligamento o ligamentos afectados, siendo necesaria la intervención quirúrgica que permita la unión de las partes rotas, o como en el caso del ligamento cruzado anterior (LCA), la reconstrucción de los mismos a partir de tendón.

Cualquier tipo de esguince requerirá de un reposo absoluto de mínimo 24-48 horas con vendaje funcional que fije la articulación y en caso de hematoma, un complemento con vendaje neuromuscular colocado en forma de “pulpo” que favorezca el retorno sanguíneo. Así pues, se procederá a la colocación de hielo superficial durante 5-7 minutos cada 3-4 horas en este periodo de reposo.

En todos estos casos de esguince, habrá que realizar una serie de bombeos musculares que favorezcan la movilización sanguínea de la zona y así nos podamos beneficiar de una rápida recuperación. Si el esguince se ha producido en una articulación de miembro superior, basta con realizar una actividad sencilla como el caminar e incluso podemos realizar series de unos 20-30 minutos de bicicleta estática. En situaciones de esguince en una articulación de miembro inferior, si es de grado leve, la persona podrá seguir caminando sin problemas aunque con un vendaje funcional y no más de 20 minutos de pie. Para los grados moderados o graves, el sistema de bombeo deberá hacerse a través de masajes de estimulación muscular, drenaje linfático manual y masaje de vaciado, llevando la sangre hacia las zonas de mayor pulso vascular como axilas o ingles.

La recuperación óptima para los esguinces reside en una MOVILIZACIÓN PRECOZ y una buena readaptación a la actividad previa a la lesión, fijando una serie de ejercicios adecuados para cada articulación. Una progresión en la aplicación de estos ejercicios nos marcará en qué estadio de recuperación nos encontramos, pudiendo avanzar en un sentido u otro según nos indique el paciente. Las pautas de los ejercicios serán esenciales en estos casos para llegar a obtener una buena fuerza articular que nos impida tener recaídas y quitarnos esa sensación de inestabilidad constante a la que nos someten los esguinces.

El fortalecimiento articular es la mejor vía para la recuperación del esguince así como para su prevención, el cual obtendremos gracias a las indicaciones de nuestro fisioterapeuta.

Y tú, ¿Sabes respirar?

EL DIAFRAGMA, ESE GRAN DESCONOCIDO

Desde que nacemos, nuestros pulmones se encargan de darnos vida a cada segundo intercambiando el oxígeno que nos alimenta por el dióxido de carbono que eliminamos. Unos pulmones capaces de realizar dicha función, en parte, gracias a la ayuda de los músculos conocidos como respiratorios, que favorecen el ensanchamiento de las paredes que limitan los pulmones, contribuyendo a una mejora de la capacidad pulmonar.

Uno de estos músculos, por no decir el principal de todos ellos, es el diafragma. Músculo respiratorio de poco grosor situado debajo de las costillas inferiores que separa la cavidad torácica de la abdominal. Dividido en dos cúpulas, siendo la parte convexa para la cavidad torácica y la parte cóncava para la cavidad abdominal. Con una zona media formada por tejido aponeurótico o tendinoso. Encontramos además una serie de aberturas en este músculo que permiten el paso de paquete vasculo-nervioso de arteria aorta y vena ácigos y hemiácigos por el hiato aórtico, la vena cava inferior a través del orificio de la vena cava, así como el paso del esófago y troncos vagales a través del hiato esofágico. Se encuentra inervado por los nervios frénicos, con origen cervical C3-4-5. Esto es debido a la necesidad del cuerpo de sobrevivir en todo momento. Dado que es un músculo respiratorio, si seccionásemos la médula espinal a partir de C7, todo lo que estuviese por debajo del cuello, desde los hombros, quedaría paralizado, por lo tanto los músculos inspiratorios y espiratorios que abren y cierran la caja torácica facilitando la respiración, perderían su función, impidiendo la respiración. Sin embargo, el músculo diafragma seguiría manteniendo su funcionabilidad, al estar su inervación por encima del corte, lo cual permitiría la expansión y contracción pulmonar, favoreciendo el intercambio gaseoso y por tanto, la vida.

La función primaria de este importante músculo es la de facilitar la respiración al individuo, realizando un descenso hacia abdominal cuando se contrae, unido a la inspiración pulmonar que junto al ensanchamiento de la cavidad torácica con ayuda de los músculos inspiradores, favorece la expansión pulmonar. Es decir, el diafragma se contrae, desciende quedando en posición semi-horizontal, empuja abdomen hacia fuera y los pulmones pueden llenarse por completo. Cuando se relaja, vuelve a su posición inicial de cúpula, favoreciendo la espiración al contraerse los pulmones. Así pues, siendo un músculo, podemos tener contracciones espasmódicas involuntarias del mismo, dando como resultado el siempre incómodo hipo. Aunque si bien, es el músculo más adecuado a trabajar para aquellos que se dedican al canto o tocan algún instrumento de viento.

Pero el diafragma, no sólo interviene en la respiración. Es una pieza clave y muy importante dentro de la musculatura que conforma el concepto CORE. Una serie de músculos muy a tener en cuenta a la hora de realizar cualquier tipo de ejercicio físico, y en especial para el ya famoso Pilates. Posturas básicas como “la plancha” (Plank), “plancha de lado” (Side Plank) o “el puente”, requieren de un correcto uso diafragmático a parte de una buena condición física abdominal. Y es que, además de la respiración, contribuye a mantener el equilibrio en estática, colaborando junto al recto abdominal, oblicuos, transverso del abdomen, glúteos y multífidos. Incluso cuando realizamos ejercicios en movimiento, como la carrera continua, el diafragma toma parte en ello facilitando el intercambio gaseoso a través de los pulmones, lo que nos permite tener una mayor resistencia frente al ejercicio, así como favorecer el movimiento intestinal que facilita la digestión de alimentos.

Aunque no todo son beneficios. Un desuso o un mal uso del diafragma nos puede llevar a tener problemas en el organismo. Al colaborar con los pulmones, una incorrecta función puede derivar en una insuficiencia respiratoria, aunque leve, pero que pueda afectar a nuestro cuerpo. Así mismo, su proximidad a vísceras como hígado, estómago y riñones, puede también alterar la función de estos órganos. También, dado la presencia de sus orificios antes mencionados, por donde pasan estructuras importantes, la disminución del diámetro de alguna de estas aberturas, puede desencadenar una mala vascularización (vena cava – arteria aorta) o la también famosa hernia de hiato, que dificulta el funcionamiento de la tráquea pasando el bolo alimenticio hacia el estómago.

Para realizar un uso correcto de este músculo, sólo tenemos que concentrarnos en nuestra respiración, llevando al compás la inspiración con la contracción diafragmática en un sencillo gesto. Como se ha explicado anteriormente, cuando inspiramos, el diafragma se contrae descendiendo y empujando los órganos abdominales, que a su vez empujan la musculatura abdominal y al espirar, se relaja retornando a su posición natural. Más sencillo: Cuando inspiramos, la pancha va hacia delante y cuando espiramos, la pancha se encoje. Un gesto tan sencillo como el caminar, pero que como su comparación, debemos aprender a realizarlo, aunque con menos tiempo de práctica, pues si bien tardamos algún tiempo en aprender a caminar, respirar utilizando el diafragma se puede conseguir en una sola tarde. Así que, ¿A qué esperas para aprender a respirar?

Tus órganos se quejan

Cuando hablamos de una lesión muscular, nos referimos a una acción directa que causa dolor sobre el músculo en cuestión. Bien una arrancada en carrera, un frenazo o levantar peso por encima de nuestras posibilidades pueden ocasionar daño. También lo puede hacer la repetición constante de un movimiento en el que siempre se ve implicada la misma musculatura, es ahí cuando ocurren las famosas contracturas o tendinopatías. Pero no, eso no nos atañe hoy.

Cada vez que despertamos con dolor o éste aparece de forma espontánea, sin previo aviso y porque sí, es ese tipo de dolor que no corresponde con un músculo roto o contracturado por la repetición de un mismo movimiento. Ese dolor intenso súbito es un reflejo visceral. Un aviso de nuestro cuerpo de que algo no está funcionando correctamente dentro de nosotros.

Se suele manifestar en la espalda, asociando siempre ese malestar a tópicos como: “He cogido frío durmiendo”; “Habré dormido en una mala postura”; “El colchón ya es viejo”; “Anoche dormí en el sofá y eso se nota”. Son muchas las excusas que se ponen ante los dolores de espalda al despertar sin prestar atención a lo que nuestro cuerpo nos quiere decir. También puede manifestarse en otros puntos del cuerpo, como ese hombro que duele sin motivo aparente, esas caderas que culpamos de hacerse mayores o las famosas rodillas que tanto y tanto han soportado nuestro cuerpo.

Estos dolores que suelen aparecer de un día para otro, no se forma de forma tan rápida como parece, sino tras una serie de consecuencias a un periodo de tiempo bien largo, bien corto, en el que maltratamos a nuestros órganos con malos hábitos en alimentación, fármacos, tabaco o alcohol. Un control de éstos, puede ayudar al alivio del dolor e incluso prevenir su aparición.

Y lo más importante para saber de dónde vienen esos dolores conocer un poco en qué lugar se nos suelen quejar los órganos. Por ejemplo, en el caso de los castigados pulmones, el dolor se suele ocasionar en la zona de trapecios, aunque sin descuidar que el estrés también puede referirse en ellos. En cualquiera de los casos, cuidado, no cuidar tus pulmones es tan malo e incluso peor que estar estresado. Así que cuida tus pulmones, aprende a respirar con el diafragma profundamente y relaja tanto estrés. Otro punto de manifestación frecuente es la zona lumbar, tan achacada a las hernias, que últimamente van que vuelan en las consultas médicas sin realizar exploración alguna. El famoso “dolor de riñones” (Los cuales se encuentran más arriba, protegidos por las costillas y no libres de protección ósea), en la mayoría de casos es la zona lumbar reflejando un maltrato hacia tus órganos más bajos: Intestinos, vejiga, órganos sexuales… La mayoría de casos será cosa de intestinos ese dolor, que se quejan de patologías como estreñimiento o diarrea, aunque directamente se pueden estar quejando de que los alimentos que consumen no son los adecuados para su funcionamiento.

Como ya he escrito antes, hay muchos dolores en el cuerpo y pueden ser manifestación de los órganos, por lo que ay que tenerlos en cuenta y no caer en tópicos de toda la vida. Cuerpo sólo tenemos uno y hay que cuidarlo. La edad no es excusa para el dolor, así que no ayudemos a que aparezca.